Si es usted un padre o una madre muy ocupados, probablemente busque formas de racionalizar su organización para ahorrar tiempo y reducir el estrés de las transiciones. Unas cuantas rutinas estables pueden ayudarte a gestionar la vuelta al cole y la hora de dormir con tus hijos.
Crear una tabla ilustrada
Para ayudar a los niños más pequeños a entender las transiciones de la mañana a la hora de acostarse, puedes crear un gráfico ilustrado para exponerlo en la cocina. Los pictogramas atraen la atención de los niños y les facilitan la comprensión del concepto. De este modo, pueden visualizar las etapas de su rutina y ser más independientes.
Preparación previa
Para facilitar la transición matutina, es aconsejable prepararse el día anterior. Esto ayuda a reducir el estrés matutino y permite empezar el día con más calma. Así que recuerda preparar la ropa, la mochila y la merienda el día anterior. Así reducirás al mínimo los olvidos y facilitarás al máximo la transición de casa a la guardería o al colegio.
Anticiparse a la transición nocturna
Si a tu hijo le gusta negociar a la hora de acostarse, puedes establecer una rutina especial. Puede ser una canción, una canción infantil o una serie de adivinanzas. En cualquiera de los dos casos, el ritmo musical sirve de indicación para el niño, a la vez que facilita que se calme. Si tocas un instrumento, no dudes en tocar algunas notas para ayudar a tu hijo a dormirse plácidamente.
Dedicar tiempo a abrazar a los niños
Establecer una rutina hace que la organización sea más fluida y ayuda a evitar los olvidos. Sin embargo, no debe convertirse en una repetición de gestos rígidos o calculados. Para reforzar la seguridad afectiva de su hijo, piense en incluir un momento de mimos durante la rutina de la noche o algunos intercambios espontáneos por la mañana. Esto fomenta el apego y tranquiliza al niño durante sus rutinas.
Enseñar a los niños a apreciar el tiempo
Para que las rutinas sean más fáciles de seguir, puedes utilizar un cronómetro o un reloj de arena. Así, los niños pueden ver cuánto tiempo les queda para cada paso. De este modo, pueden proyectarse en el futuro y participar activamente en la gestión de su propio tiempo. Por tu parte, utilizar un cronómetro te ayuda a limitar los conflictos y a organizarte con la mayor calma posible.
Implicar a los niños en las nuevas rutinas
Si quiere dar a su hijo un sentido de responsabilidad e implicación, invítele a crear nuevas rutinas diarias. Por un lado, los niños se sienten escuchados y pueden expresarse con más libertad. Por otro, les anima a atenerse a rutinas en las que ellos mismos han participado.
Valorar los esfuerzos del niño
Por cada etapa superada con éxito, no olvides decir una palabra de ánimo u ofrecer una recompensa simbólica para crear un clima positivo en torno a las rutinas. En caso de fracaso, tómese el tiempo necesario para comentar los motivos con el niño. Quizá la rutina no era adecuada o representaba un gran reto para él. Una buena conversación ayudará a restar importancia a la situación y a volver a encarrilar las cosas.
Desglose de las principales transiciones
La vuelta al cole es, sin duda, la mayor transición de la mañana. Para que este momento sea menos estresante para tu hijo, puedes dividirlo en varias etapas sencillas. Por ejemplo, planifica un momento de preparación (levantarse, ir al baño, vestirse), una etapa de transición (desayunar tranquilamente) y un momento de salida (ponerse la chaqueta, revisar la mochila, despedirse en la puerta).
Unos minutos de tranquilidad antes de emprender el viaje
Para los niños más pequeños, ir al colegio puede ser visto como un momento de intenso estrés. Por eso, procure planificar de antemano unos minutos de paz y tranquilidad. Esto fomenta el vínculo familiar y les prepara positivamente para la separación. Si tiene una niñera que acompaña a sus hijos al colegio por la mañana, no dude en incluirla en la transición de la salida.
Mantener un cierto grado de flexibilidad
Su rutina familiar será más eficaz si es adaptable y permite ciertos ajustes. Basta con mantener algunos puntos de referencia estables para tranquilizar a los niños, al tiempo que se cambian algunos hábitos a medida que evolucionan sus necesidades.