Esta teoría gana terreno año tras año, sobre todo entre los partidarios del movimiento "Make America Healthy Again" (MAHA).
El nacimiento de los chemtrails
Todo empezó en la década de 1990, cuando William Wallace, un agricultor del estado de Washington, informó haber visto un avión que soltaba contaminantes sobre su campo de trigo.
Sospechaba que las estelas de condensación de los aviones contenían sustancias químicas destinadas a dañar a las personas.
El agricultor, preocupado por su salud, hizo públicas sus acusaciones. La historia desató un frenesí mediático y social, dando lugar a una teoría que desde entonces ha ganado muchos adeptos: la de los "chemtrails", contracción de las palabras químicos y estelas de condensación.
Los teóricos de la conspiración detrás de los "chemtrails
Esta teoría gana terreno año tras año, sobre todo entre los partidarios del movimiento "Make America Healthy Again" (MAHA).
Este movimiento, cercano al Secretario General del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, Robert F. Kennedy Jr, es conocido por su desconfianza hacia las instituciones sanitarias y las autoridades científicas.
Esta teoría también puede encontrarse en los círculos políticos conservadores, alimentada por la desconfianza hacia el sistema actual.
Esta teoría presenta a Washington
Bajo la presidencia de Donald Trump, estas teorías están encontrando un eco inesperado incluso en las más altas esferas del poder.
Robert F. Kennedy Jr. planea lanzar una investigación oficial sobre el "control del clima y del tiempo", acompañada de la creación de un grupo de trabajo federal para formular recomendaciones de actuación.
Un memorándum interno del departamento, obtenido por KFF Health News, revela que ya se ha consultado a varios asesores sobre la creación de este "grupo de trabajo".
Revelaciones cuestionables desde dentro de la Casa Blanca
El memorando interno del departamento, enviado a la Casa Blanca el pasado mes de julio, se refiere a la liberación de metales pesados como aluminio, bario, estroncio y otros compuestos ácidos a la atmósfera, con el pretexto de combatir el calentamiento global, como parte de un proyecto denominado "Inyección de Aerosoles Estratosféricos" (SAI).s a la atmósfera con el pretexto de combatir el calentamiento global, como parte de un proyecto denominado "Inyección de Aerosoles Estratosféricos" (IEA).
El memorándum va más allá y acusa a estas sustancias de provocar trastornos neurológicos, enfermedades respiratorias y patologías crónicas. Sin embargo, no existen pruebas científicas que respalden estas acusaciones, que no obstante se han transmitido a la Casa Blanca.
La rebelión del mundo científico
Los científicos denuncian enérgicamente estas afirmaciones, calificándolas de físicamente imposibles y totalmente desconectadas de la realidad.
Investigadores como Daniel Swain (UC Berkeley) consideran el documento "alucinante" y señalan que "refleja creencias de tipo conspirativo".
El papel de Robert F. Kennedy Jr.
Ya conocido por su postura antivacunas y sus críticas al flúor, el propio Robert F. Kennedy Jr. ha hablado de los chemtrails en los medios de comunicación.
En mayo, en el programa Dr. Phil Primetime, también declaró que estas prácticas estaban siendo llevadas a cabo "por DARPA" (una agencia del Pentágono), y que ciertos productos químicos estaban siendo "añadidos directamente al combustible de los aviones", sin aportar la más mínima prueba.
La conspiración: ¿una estrategia política y cultural?
Según los investigadores, la desconfianza en las instituciones y la difusión de información errónea en Internet favorecen la propagación de estas ideas.
La teoría de los chemtrails también ha calado en la cultura popular, sobre todo a través de una canción de Lana Del Rey y varios programas de televisión y películas recientes que la evocan, a menudo en tono de burla. Las redes sociales, por su parte, siguen amplificando la desinformación, contribuyendo a su viralidad.
El mero hecho de que el Gobierno parezca "estudiar" estas hipótesis les confiere una legitimidad ilusoria, reforzando la polarización política y alimentando la confusión de la opinión pública.
La respuesta de los organismos oficiales
Los principales organismos científicos y medioambientales, como la EPA(Agencia de Protección del Medio Ambiente), la NOAA(Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) y varias destacadas universidades estadounidenses, se afanan en señalar los hechos frente a la proliferación de las teorías de los "chemtrails".
- Las estelas de condensación no son más que fenómenos físicos relacionados con el vapor de agua.
- No existe ninguna operación de geoingeniería a gran escala.
- Los ensayos para modificar el clima localmente (como la siembra de nubes) son todavía experimentales y muy limitados.
En resumen, no hay datos ni pruebas que apoyen la existencia de estelas químicas ni de operaciones secretas de manipulación del clima.
Los "chemtrails" en el centro de la legislación
Varias figuras del partido republicano, entre ellas Marjorie Taylor Greene y Ron DeSantis, han utilizado estos rumores para proponer una legislación que prohíba la "manipulación climática", a pesar de la ausencia de pruebas científicas.
En Florida, incluso se ha creado un portal para que los ciudadanos puedan denunciar cualquier "infracción" relacionada con estas supuestas prácticas.
Para los especialistas, estas medidas, aunque espectaculares, corren el riesgo de desviar la atención de los verdaderos problemas medioambientales, al movilizar recursos públicos en torno a teorías infundadas.
Desinformación climática politizada
Los científicos advierten contra la propagación de tales creencias, que desvían la atención de los verdaderos problemas que rodean al cambio climático.
Algunos investigadores afirman haber recibido amenazas de muerte, mientras que activistas convencidos de que están siendo "envenenados" se plantean incluso disparar contra aviones.
En su opinión, lo más preocupante no es la teoría en sí, sino su creciente influencia en las políticas públicas, independientemente del partido político implicado.