Algunas ciudades te dan la bienvenida con trazados intuitivos, señalización cristalina y transporte que llega a tiempo. Otras convierten cada viaje en un elaborado rompecabezas en el que incluso el GPS parece confundido y tres calles diferentes comparten de algún modo el mismo nombre. La navegación urbana puede marcar la diferencia en un viaje. En las mejores ciudades, los mapas del metro tienen sentido y las señales apuntan en la dirección correcta. De este modo, en cuestión de minutos se sentirá como un lugareño más. Las peores ciudades están diseñadas para desorientar, donde cada esquina supone un nuevo reto. Aquí tiene un desglose de las 7 ciudades con la navegación más fácil y las 7 con la peor y por qué.
Ámsterdam, Países Bajos: Calles aptas para bicicletas y canales intuitivos
Casi el 40% de los desplazamientos en Ámsterdam se realizan sobre dos ruedas. ¿Por qué? Porque hay más bicicletas que habitantes. Los canales de la ciudad forman un bucle concéntrico, lo que hace que las indicaciones sean sorprendentemente sencillas. Los pictogramas de las calles también ayudan a los no neerlandófonos. Cuando llega el invierno, los canales se congelan y se convierten en autopistas heladas para los patinadores. Pedalea o deslízate, tú decides.
Singapur: Tránsito fluido en una ciudad limpia y compacta
El MRT cubre casi todas las zonas de la ciudad-estado, lo que agiliza los desplazamientos entre ciudades. Además, la señalización en inglés garantiza la claridad, incluso para los visitantes primerizos, y las líneas codificadas por colores agilizan las decisiones. Incluso los centros comerciales están conectados por metro. Pero oye, no cruces la calle imprudentemente porque las multas son elevadas, pero esa disciplina mantiene el sistema en funcionamiento.
Viena, Austria: Disposición lógica y transporte de alto nivel
Tokio, Japón: Precisión de alta tecnología con una curva de aprendizaje
Copenhague, Dinamarca: Diseñado para peatones y ciclistas
Más de 400 kilómetros de carril bici cruzan la ciudad. El metro de Copenhague funciona 24 horas al día, 7 días a la semana, con trenes sin conductor. También hay autobuses portuarios que recorren el agua y forman parte del sistema de transporte público. El terreno es llano en su mayor parte, lo que facilita los desplazamientos a pie. Las bicicletas compartidas con GPS facilitan la vida a los visitantes.
Seúl, Corea del Sur: La integración tecnológica facilita la navegación
Vancouver, Canadá: Un centro compacto y un transporte público inteligente
Venecia, Italia: Un hermoso laberinto con pocas pistas
Navegar por Venecia puede ser un quebradero de cabeza. Al no haber coches, todas las rutas se hacen a pie o en barco, y la señalización de las calles sólo guía hasta los principales lugares de interés. Los callejones pueden cambiar de nombre a medio camino, y algunos caminos desembocan directamente en canales. El GPS puede tener problemas en los pasillos estrechos, así que coja un mapa o, mejor aún, una góndola.
Boston, EE.UU.: las raíces coloniales crean un entramado de calles espagueti
Marrakech, Marruecos: Zocos, sonidos y sobrecarga sensorial
Los Ángeles, EE.UU.: una ciudad construida para los coches, no para los peatones
La enorme expansión de Los Ángeles oculta la distancia real. El transporte público está desconectado y es lento. Las calles llamadas "Sunset" pueden aparecer en varios barrios. Los semáforos tardan una eternidad y los lugareños utilizan los nombres de las autopistas como puntos de GPS. ¿Cómo? Cuando te dirijas aquí, lleva paciencia y quizá un depósito de gasolina extra (o dinero para Uber).
Estambul, Turquía: Capas de imperios en una ciudad
São Paulo, Brasil: Selva urbana con nombres repetidos
Nueva Delhi, India: Un laberinto de lo viejo y lo nuevo
La planificación de la época colonial choca con los callejones antiguos. Además, la señalización es incoherente. Para los visitantes que regresan, es típico encontrar calles con nombres nuevos, ya que pueden ser rebautizadas después de las elecciones. Las rotondas suelen dejar múltiples opciones, sin rótulos que sirvan de guía. Los lugareños se guían por monumentos o templos. Los mapas ayudan, pero un amable conductor de rickshaw ayuda más.