General ruso de alto rango recibe múltiples disparos

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Un alto mando militar ruso recibió varios disparos en Moscú en un ataque que las autoridades rusas han calificado de intento de asesinato, lo que plantea nuevas preguntas sobre la seguridad en la capital mientras continúa la guerra en Ucrania. Según los informes, el general fue atacado a quemarropa y los investigadores afirman que el agresor disparó varias veces antes de huir.

Los medios de comunicación rusos informaron de que el tiroteo tuvo lugar cerca o dentro de un edificio residencial, lo que sugiere que el agresor conocía al detalle los movimientos de la víctima. Los servicios de emergencia respondieron rápidamente y el oficial herido fue trasladado de urgencia al hospital. Las autoridades rusas no han revelado todos los detalles de la operación, pero los informes indican que el general sufrió heridas graves y sigue en estado crítico.

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«El ataque contra el teniente general Alekseyev confirmó la intención del régimen de Zelensky de interrumpir las negociaciones».

-Serguéi Lavrov, ministro de Asuntos Exteriores de Rusia

El oficial herido fue identificado en múltiples informes como el teniente general Vladimir Alekseyev, una figura de alto rango vinculada a la estructura de inteligencia militar de Rusia. Ha sido descrito como uno de los funcionarios de más alto rango atacados en Moscú desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania. Las autoridades dijeron que Alekseyev recibió varios disparos y algunos informes indican que fue sometido a una cirugía de emergencia. Los medios rusos informaron de que su estado seguía siendo grave tras la operación. El ataque atrajo inmediatamente una gran atención en Moscú debido al perfil de Alekseyev y a su supuesta participación en aspectos clave del esfuerzo bélico ruso. Los investigadores abrieron una causa penal y pusieron en marcha una operación de búsqueda para localizar al autor de los disparos.

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Moscú calificó rápidamente el tiroteo como parte de lo que describe como una campaña más amplia de sabotaje y violencia política vinculada a Ucrania. Las autoridades rusas acusaron a Kiev de estar detrás de lo que calificaron de «acto terrorista», sin presentar pruebas públicamente. El ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, culpó directamente a los dirigentes ucranianos, afirmando:

«El ataque contra el teniente general Alekseyev confirmó la intención del régimen de Zelensky de perturbar las negociaciones».

La acusación se hizo eco de afirmaciones rusas anteriores tras incidentes similares, en los que el Kremlin ha culpado a Ucrania de ataques contra personal militar, infraestructuras y funcionarios en territorio ruso. Ucrania no ha reivindicado públicamente la autoría del incidente.

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Las autoridades rusas argumentaron que este tipo de ataques tienen como objetivo desestabilizar el país y debilitar la confianza de la población en la capacidad del Estado para proteger a las figuras de alto rango. El Kremlin ha utilizado en repetidas ocasiones el término «terrorista» para describir acciones que, en su opinión, tienen como objetivo sembrar el miedo o enviar mensajes políticos, especialmente cuando se producen lejos del frente. Los medios de comunicación rusos amplificaron las acusaciones y sugirieron que la operación podría haber sido planeada con el apoyo de servicios de inteligencia extranjeros.

Aunque no se ha proporcionado públicamente ninguna verificación independiente, Moscú ha insistido en que el ataque encaja en un patrón de operaciones dirigidas contra personal militar y de seguridad de alto rango. Se espera que el incidente dé lugar a un endurecimiento de las medidas de seguridad en Moscú.

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El tiroteo también ha renovado la atención sobre la expansión del alcance de la guerra, que incluye cada vez más operaciones encubiertas y ataques selectivos más allá del campo de batalla. Rusia se ha enfrentado a múltiples incidentes relacionados con explosiones, tiroteos y sabotajes desde que comenzó la invasión, incluidos ataques en regiones que antes se consideraban relativamente seguras. Los analistas han señalado que atacar a altos funcionarios tiene un peso simbólico y puede tener un impacto psicológico, independientemente de si cambia las operaciones militares.

El intento de asesinato de un general de alto rango en Moscú pone de relieve cómo el conflicto ha evolucionado hacia un enfrentamiento más amplio en el que participan los servicios de inteligencia, las estructuras de seguridad interna y las campañas de comunicación. Además, se produce en un momento en el que Rusia sigue intensificando sus esfuerzos militares en Ucrania.

Tampoco es la primera vez que altos mandos rusos han sido atacados desde que comenzó la guerra. En casos anteriores de gran repercusión, altos oficiales han muerto en atentados con bombas o ataques selectivos, incluidos incidentes atribuidos por las autoridades rusas a operaciones vinculadas a Ucrania. Uno de los ejemplos más destacados fue el del teniente general Igor Kirillov, que murió en una explosión cerca de Moscú a finales de 2024, un caso que Rusia condenó como terrorismo y del que, según se informa, se atribuyeron la responsabilidad fuentes ucranianas. Otros comandantes rusos también han muerto cerca del frente en zonas ocupadas. El último ataque refuerza la sensación de que los altos mandos militares rusos son cada vez más blanco de ataques.

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