¿Propiedades terapéuticas contra la demencia de la vacuna contra el herpes zóster?
Un nuevo estudio publicado en la revista científica Cell por el grupo de investigación del Dr. Pascal Geldsetzer, profesor de la Universidad de Stanford, demuestra que la vacuna contra el herpes zóster podría tener propiedades terapéuticas contra la demencia. Este descubrimiento sugiere que dos dosis de la vacuna contra el herpes zóster podrían no solo frenar la progresión de la demencia, sino también reducir el riesgo de muerte relacionado con estos trastornos cognitivos. Según el Dr. Geldsetzer, estas observaciones sugieren que la vacuna contra el herpes zóster no solo previene la demencia, sino que también tiene potencial terapéutico: «¡Fue realmente emocionante e inesperado!

El herpes zóster es una enfermedad causada por la infección de un virus llamado Varicela-Zóster, que provoca una erupción dolorosa. El riesgo de padecer herpes zóster y las complicaciones graves asociadas aumenta considerablemente con la edad debido al debilitamiento del sistema inmunitario. Por este motivo, la vacunación contra el herpes zóster se recomienda a partir de los 50 años, y tiene una eficacia superior al 90 % en la prevención del herpes zóster en las personas mayores. Pero, ¿cómo podría influir también esta vacuna en la demencia? El estudio publicado en Cell no determina con precisión por qué, pero se sugieren varias vías para responder a esta pregunta. Según Geldsetzer, el virus que causa el herpes zóster sigue presente en el sistema nervioso, incluso cuando está inactivo. Esto podría provocar inflamación, que es un factor clave en muchas enfermedades crónicas, incluida la demencia. Otra posibilidad es la estimulación del sistema nervioso directamente relacionada con la vacunación: un sistema inmunitario más fuerte combate mejor las infecciones, lo que puede estar relacionado con un mayor riesgo de demencia.

Este estudio condujo a un trabajo inicial del mismo equipo de investigación que demostró que la vacuna podría prevenir o retrasar la demencia. Estos avances iniciales se descubrieron analizando los historiales médicos de adultos mayores de Gales, donde en septiembre de 2013 se puso en marcha un programa de vacunación contra el herpes zóster para personas de 70 años. En este programa se impuso un límite de edad por debajo de los 80 años: fue esta norma la que permitió a los investigadores comparar dos grupos de ancianos muy similares, pero con posibilidades muy distintas de ser vacunados. Su primer descubrimiento mostró que recibir la vacuna reducía en un 3,5 % la probabilidad de ser diagnosticado de una nueva demencia en un periodo de siete años. En el hallazgo más reciente, los investigadores volvieron a utilizar datos galeses de más de 282 500 adultos, comparados con datos de Australia, para analizar las diferencias en el diagnóstico de deterioro cognitivo leve y la tasa de mortalidad relacionada con el deterioro cognitivo de las personas diagnosticadas con demencia. Los resultados de este artículo muestran que la vacuna reduce el riesgo de ser diagnosticado de deterioro cognitivo leve en un 3,1 % a lo largo de 9 años, con un mayor efecto protector en las mujeres. Para las personas ya diagnosticadas de demencia, la vacuna redujo el riesgo de muerte por demencia en un 29,5 % en los 9 años siguientes, lo que sugiere una ralentización de la progresión de los trastornos cognitivos.

Nuevas investigaciones podrían conducir a un ensayo clínico aleatorio para mejorar la comprensión de la relación entre la vacuna contra el herpes zóster y la demencia. Sin embargo, la comunidad científica advierte al público: este estudio muestra efectivamente una protección de las capacidades cognitivas de los pacientes, pero aún se desconoce la razón exacta. Varios profesores afirman que estos estudios no pretenden establecer una recomendación de vacunación para reducir el riesgo de demencia. Es esencial seguir investigando, sobre todo teniendo en cuenta que el estudio actual analiza versiones más antiguas de la vacuna contra el herpes zóster.