El precio de los chips de memoria RAM, un componente esencial de todo ordenador y smartphone, ha subido exponencialmente en los últimos meses. ¿Por qué? No por una repentina escasez de materias primas, sino por la llegada de nuevos clientes al mercado de la RAM: los gigantes de la inteligencia artificial. Los fabricantes de módulos RAM están centrando ahora su atención en la más lucrativa memoria HBM para su uso en los centros de datos que impulsan los grandes modelos de IA.

Detrás de esta escasez de RAM se esconden varios componentes demandados por el sector tecnológico. En primer lugar, la memoria RAM que utilizan la mayoría de nuestros PC, smartphones y consolas es un tipo muy específico de memoria RAM llamada DDR4/DDR5 DRAM. Este componente representa la memoria temporal del ordenador, que almacena lo que está utilizando en ese momento y se vacía cuando se apaga. La producción de DRAM está controlada principalmente por tres empresas, Samsung, SK Hynix y Micron, que juntas acaparan el 93 % del mercado mundial. Estos fabricantes están desviando sus intereses de producción hacia otro tipo de memoria RAM: la HBM(High Bandwidth Memory). Esta memoria es esencial para la producción de los centros de datos que impulsan los principales modelos de IA.

Más complejas de fabricar y considerablemente más caras que las memorias RAM utilizadas en los PC, las HBM son ahora las prioridades de fabricación de las empresas productoras de memoria RAM, dejando en un segundo plano la fabricación de memoria RAM de consumo. Este cuello de botella, causado por la limitada capacidad de producción de RAM, está provocando un aumento del precio de los módulos de RAM. Según PCPartPicker, el precio de un juego de 2 chips DRAM de 32 GB ha pasado de 229,99 dólares en octubre a 629,99 dólares en la página web de Amazon para el mismo minorista. Este aumento del precio unitario también afectará a nuevos productos como PC, teléfonos inteligentes y tabletas, ya que la memoria RAM supone entre el 10 % y el 20 % del precio total de un PC.
Por tanto, los fabricantes de productos electrónicos se enfrentarán a dos opciones: absorber el aumento del precio de la RAM o repercutirlo en el consumidor. Esta decisión dependerá del margen que quiera conservar el fabricante. Una última opción podría ser reducir el número de bytes, la unidad que define la capacidad de almacenamiento de un sistema informático, dentro de la RAM. Por otro lado, esta opción supondría un paso atrás hacia dispositivos menos potentes, pero permitiría pagar el mismo precio que por los dispositivos más potentes de hoy en día.



















